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Filosofía y reflexión

Método socrático para hacer preguntas en tu journaling

El método socrático para hacer preguntas es una forma de detenerte ante aquello que piensas y preguntarte si realmente es tan cierto como parece. En lugar de aceptar el primer pensamiento que aparece, te invita a examinarlo con calma, buscar pruebas y considerar otras posibilidades.

Aplicado al journaling, convierte tu diario en algo más que un lugar donde contar lo que te ocurre: lo transforma en un espacio para entender mejor tus ideas, reconocer suposiciones y observar tus pensamientos desde otra perspectiva.

En este artículo veremos cómo hacerlo paso a paso y qué preguntas puedes utilizar cuando quieras profundizar en aquello que estás pensando.

EN ESTE ARTÍCULO

Qué es el método socrático y cómo funciona

Cómo aplicarlo en tu journaling paso a paso

Preguntas socráticas que puedes hacerte

Dudas habituales al empezar

01 · ENTENDER EL MÉTODO

Qué es el método socrático para hacer preguntas y cómo funciona

La idea que hay detrás del método socrático es bastante sencilla: no aceptar automáticamente un pensamiento como una verdad definitiva, sino someterlo a preguntas que te permitan examinarlo.

El primer paso consiste en escribir con claridad aquello que estás pensando. No algo difuso como «todo va mal», sino una afirmación concreta que puedas observar.

?

«No estoy preparado para este cambio».

«Esto va a salir mal».

«Seguro que he hecho algo mal».

Cuanto más preciso sea el pensamiento, más fácil resulta trabajar con él. La vaguedad protege al pensamiento; la precisión lo expone.

A partir de ahí, la escritura deja de ser únicamente un lugar donde afirmas cosas y pasa a convertirse en un lugar donde las examinas.

PREGUNTA PARA ESCRIBIR

¿En qué me estoy basando para pensar esto?

No intentes justificar inmediatamente tu idea. Escribe simplemente qué hechos, experiencias o interpretaciones te han llevado hasta ella.

Cuando empiezas a responder pueden aparecer matices que antes no veías. Tal vez descubras que no todo confirma tu pensamiento inicial. Puede haber excepciones, detalles que lo contradicen o explicaciones que todavía no habías considerado.

Buscar esas alternativas no consiste en llevarte la contraria por sistema. Se trata simplemente de ampliar la imagen antes de sacar una conclusión.

Después llega una parte que muchas veces olvidamos: observar qué consecuencias tiene seguir creyendo aquello que pensamos.

  • ¿Cómo me afecta pensar de esta manera?
  • ¿Este pensamiento me ayuda a avanzar o me limita?
  • ¿Cómo influye en mis decisiones?
  • ¿Qué puede ocurrir si sigo actuando como si fuera cierto dentro de seis meses?

Entonces el enfoque cambia. Ya no se trata únicamente de decidir si una idea es verdadera o falsa, sino de comprender de dónde viene, cuánto fundamento tiene y qué efecto produce en tu vida.

Escribir lo que piensas te permite verlo. Preguntarte por qué lo piensas te permite comprenderlo.

02 · LLEVARLO A LA PRÁCTICA

Cómo aplicar el método socrático en tu journaling paso a paso

Cómo aplicar el método socrático en tu journaling paso a paso

La mejor manera de entender cómo funciona es verlo con una situación cotidiana.

Imagina que has enviado un mensaje a alguien y no te responde. Pasa un rato y empiezas a darle vueltas. Quizá empieces a interpretar ese silencio antes de saber realmente qué está ocurriendo.

«Seguro que he dicho algo mal. Siempre acabo metiendo la pata».

En lugar de continuar alimentando esa interpretación, puedes llevarla a tu diario y trabajar sobre ella.

El objetivo no es convencerte de que todo está bien, sino separar aquello que sabes de aquello que estás suponiendo.

A partir de aquí puedes recorrer el pensamiento paso a paso.

1

Escribe el pensamiento tal y como aparece

No lo suavices ni intentes corregirlo todavía. Escríbelo literalmente para poder observarlo con cierta distancia.

En este caso podría ser: «Seguro que he dicho algo mal. Siempre acabo metiendo la pata».

2

Busca las pruebas

Pregúntate: «¿Qué pruebas tengo de que realmente he hecho algo mal?»

En este ejemplo, probablemente ninguna. El único hecho disponible es que todavía no has recibido respuesta. Todo lo demás, por ahora, es una interpretación.

3

Busca otras explicaciones

Puede estar trabajando, conduciendo, descansando, hablando con alguien o simplemente utilizar el móvil mucho menos que tú.

Que exista una explicación alternativa no significa que sea necesariamente la correcta, pero demuestra algo importante: tu primera interpretación tampoco es la única posible.

4

Reformula el pensamiento

Después de analizarlo, escribe una versión que tenga en cuenta todo lo que ahora sabes.

«No tengo pruebas de haber hecho nada mal. Puede haber muchas razones por las que todavía no me haya respondido. Y, si realmente existe algún problema, podré afrontarlo cuando lo sepa».

Importante: esto no consiste en obligarte a pensar en positivo. No se trata de sustituir automáticamente una idea negativa por otra agradable, sino de intentar pensar con más perspectiva y menos desde el miedo, la anticipación o las suposiciones.

03 · PROFUNDIZAR

Preguntas socráticas que puedes hacerte para aplicar el método

No existe una única lista de preguntas correcta. Dependiendo del pensamiento que quieras explorar, unas serán más útiles que otras.

Puedes utilizar las siguientes categorías como guía y escoger solamente aquellas preguntas que tengan sentido en ese momento.

01

Preguntas de clarificación

Te ayudan a definir mejor aquello que estás pensando y eliminar ambigüedades.

  • ¿Qué quiero decir exactamente cuando pienso esto?
  • ¿Podría explicarlo de otra manera?
  • ¿Cuál es realmente el núcleo del problema?
  • ¿Cómo se relaciona esto con lo que he escrito antes?

02

Preguntas para cuestionar supuestos

Sirven para detectar aquellas «verdades» que has dado por sentadas sin comprobarlas.

  • ¿Qué estoy asumiendo en este pensamiento?
  • ¿Por qué doy por hecho que esto siempre será así?
  • ¿Cómo cambiaría mi perspectiva si este supuesto fuera falso?
  • ¿Estoy interpretando la situación desde el miedo o desde hechos concretos?

03

Preguntas sobre pruebas y evidencias

Te permiten comprobar cuánto fundamento real tiene aquello que estás creyendo.

  • ¿Qué hechos apoyan realmente esta idea?
  • ¿Qué pruebas existen en contra?
  • ¿Es suficiente esta evidencia para estar completamente seguro?
  • ¿Qué ejemplo concreto demuestra que esto es verdad?

04

Preguntas sobre otros puntos de vista

Son útiles cuando sientes que estás viendo la situación desde una única perspectiva.

  • ¿Cómo vería esto alguien que no estuviera implicado emocionalmente?
  • ¿Qué podría pensar una persona que no estuviera de acuerdo conmigo?
  • ¿Existen otras explicaciones que todavía no he considerado?
  • ¿Qué pensaría mi yo de dentro de diez años sobre este problema?

05

Preguntas sobre consecuencias

Te ayudan a observar qué impacto tiene mantener determinado pensamiento.

  • Si acepto esta idea como cierta, ¿qué ocurre después?
  • ¿Cómo afecta a mi estado de ánimo seguir creyéndola?
  • ¿A dónde me lleva actuar bajo esta premisa?
  • ¿Esta creencia me ayuda con mis objetivos a largo plazo?

06

Preguntas sobre la propia pregunta

Sirven para observar también la forma en la que estás realizando tu reflexión.

  • ¿Por qué me estoy haciendo esta pregunta ahora?
  • ¿Qué estoy intentando resolver realmente?
  • ¿Estoy llegando a alguna conclusión o simplemente estoy dando vueltas sobre lo mismo?

No tienes que responderlas todas. Una sola pregunta bien elegida puede ayudarte mucho más que intentar completar una lista entera de forma automática.

PRUÉBALO EN TU DIARIO

Piensa en algo que últimamente hayas dado por cierto sin comprobarlo

Escríbelo en una sola frase y pregúntate: «¿Qué sé realmente y qué parte estoy suponiendo?»

04 · RESOLVER DUDAS

Dudas y preguntas habituales al empezar con el método socrático

Al principio puede resultar extraño cuestionar pensamientos que normalmente aceptarías sin detenerte demasiado. No necesitas hacerlo de manera perfecta. La práctica consiste precisamente en acostumbrarte a crear un pequeño espacio entre lo que piensas y lo que decides creer.

¿Tengo que dedicar mucho tiempo a este ejercicio?

No. Unos minutos pueden ser suficientes si realmente te detienes a observar lo que estás pensando. Lo importante no es escribir mucho, sino hacer preguntas que te obliguen a mirar el pensamiento con algo más de distancia.

¿Tengo que llegar siempre a una conclusión?

No. Algunas veces descubrirás que estabas interpretando una situación de forma precipitada y otras veces seguirás sin tener una respuesta clara. El valor del ejercicio está también en reconocer aquello que todavía no sabes.

¿Solo sirve para pensamientos negativos?

No. Funciona especialmente bien con pensamientos negativos, autocríticos o preocupaciones repetitivas, pero también puedes utilizarlo para analizar decisiones, conflictos, expectativas, creencias o patrones que se repiten en tu vida.

¿Tengo que practicarlo todos los días?

No. Puedes incorporarlo a tu journaling habitual o recurrir a él únicamente cuando notes que una idea te preocupa, se repite con frecuencia o condiciona la forma en la que estás actuando.

¿Y si descubro que muchos de mis pensamientos no eran del todo ciertos?

Ese es precisamente uno de los posibles resultados del ejercicio. Nuestra primera interpretación de una situación no siempre contiene toda la información. Detectarlo te permite reaccionar con más perspectiva antes de convertir una impresión en una certeza.

EN POCAS PALABRAS

  • Escribe el pensamiento de forma concreta.
  • Separa los hechos de las interpretaciones.
  • Busca pruebas a favor y en contra.
  • Considera otras explicaciones y puntos de vista.
  • Observa qué consecuencias tiene mantener esa idea.
  • Reformula el pensamiento teniendo en cuenta todo lo que has descubierto.

Con la práctica, este proceso empieza a aparecer de forma más natural. Quizá sigas teniendo el mismo primer pensamiento, pero ya no tendrás que aceptarlo inmediatamente como una descripción exacta de la realidad.

Y ese pequeño espacio entre pensar algo y darlo por cierto puede cambiar mucho la manera en la que escribes, decides y entiendes lo que te ocurre.

PARA SEGUIR PRACTICANDO

Practica el método socrático

Si quieres trabajar este tipo de reflexión de una forma más guiada, puedes continuar con ejercicios pensados para cuestionar pensamientos, observarlos desde distintos puntos de vista y escribir tus propias conclusiones.