¿Es bueno escribir un diario? Por qué el journaling no siempre ayuda como te esperas

Escribir un diario puede ser bueno, pero no simplemente por el hecho de llenar páginas. Depende mucho de cómo utilices ese espacio y de qué esperas encontrar en él.
Se suele decir que escribir ayuda a conocerte mejor y, a partir de ahí, a tomar mejores decisiones. Puede ocurrir, pero no es automático. Puedes sentarte todos los días, escribir páginas y páginas y seguir teniendo la sensación de que, después de cerrar el cuaderno, todo continúa exactamente igual.
También puede suceder algo muy común: escribes sobre lo que te preocupa, lo que ha ocurrido o cómo te sientes y, sin darte cuenta, empiezas a repetir la misma interpretación una y otra vez. El diario se convierte en un lugar donde das vueltas a lo mismo, pero no necesariamente en un lugar donde descubres algo nuevo.
La diferencia no está únicamente en escribir. Está también en cómo escribes: si simplemente vuelcas lo primero que aparece o si, en determinados momentos, te detienes a observar qué estás diciendo y por qué.
EN ESTE ARTÍCULO
01 · ANTES DE EMPEZAR
La pregunta no es si es bueno, sino para qué lo estás usando
A veces el diario termina convirtiéndose en un espacio donde confirmas aquello que ya piensas. Lo escribes, lo ordenas y le das forma, pero no lo cuestionas. Y cuanto más repites una interpretación, más sólida puede parecer.
Ese es uno de los matices que fácilmente pasan desapercibidos: poner una idea por escrito no significa necesariamente comprenderla mejor. En ocasiones solo estamos fijando nuestra primera versión de lo sucedido.
Los estudios sobre escritura expresiva también han señalado que los efectos de escribir dependen, entre otras cosas, de la forma en la que se realiza ese procesamiento. No basta con asumir que cualquier tipo de escritura producirá exactamente el mismo resultado.
Antes de empezar a escribir, prueba a preguntarte una cosa:
¿Qué necesito de mi diario ahora mismo: desahogarme, ordenar lo que pienso o entender mejor lo que me está ocurriendo?
No existe una respuesta correcta. Hay días en los que simplemente necesitas soltar lo que llevas dentro. Otros, en cambio, quizá necesites ir un poco más allá y preguntarte qué hay detrás de aquello que estás escribiendo.
02 · TRES MANERAS DE UTILIZARLO
Tres formas de escribir un diario

No todas las formas de escribir cumplen la misma función. Una puede ayudarte a empezar, otra puede servirte para liberar tensión y otra puede llevarte a comprender con más profundidad aquello que te ocurre.
Eso no significa que una sea correcta y las demás estén mal. Significa que cada forma de escribir puede llevarte a un lugar diferente.
El problema aparece cuando buscas una cosa utilizando una herramienta pensada para otra. Si esperas encontrar claridad pero únicamente estás descargando lo primero que aparece, es fácil terminar pensando que escribir en un diario no te ayuda tanto como esperabas.
Podemos distinguir, de forma sencilla, tres maneras de utilizarlo.
01
Escribir sin pensar
Te sientas y empiezas. No hay una intención concreta y tampoco te detienes demasiado. Simplemente escribes aquello que aparece, casi como si estuvieras hablando en voz alta con alguien.
Tiene una ventaja importante: reduce el bloqueo. No necesitas saber qué escribir antes de empezar.
Sin embargo, si nunca te detienes sobre lo escrito, es fácil permanecer en aquello que ya conoces. Hay muy poca distancia entre el pensamiento inicial y las palabras que llegan al papel.
02
Escribir para desahogarte
Aquí ya existe una intención más clara: necesitas sacar algo que llevas dentro. Puede ser enfado, miedo, frustración, tristeza o simplemente una acumulación de pensamientos.
Ese desahogo puede producir una sensación real de alivio. Expresar algo que llevabas acumulando puede hacer que, durante un rato, pese menos.
Pero sentirte mejor después de escribir no significa necesariamente que hayas comprendido mejor aquello que te ocurre. A veces el beneficio termina precisamente ahí: en haberlo expresado.
03
Escribir para entender
También puedes empezar exactamente igual: con una emoción, una idea, una situación o algo que te preocupa.
La diferencia aparece después. Lees lo que acabas de escribir, te detienes y empiezas a hacer preguntas.
¿Es exactamente eso lo que quieres decir? ¿Qué hay detrás? ¿Estás describiendo un hecho o una interpretación? ¿Existe otra manera de verlo?
Un diario puede ser un lugar donde contar lo que piensas o un lugar donde descubrir por qué lo piensas.
Esta tercera forma de escribir es la que más se acerca al journaling reflexivo. No utilizas el diario únicamente para expresarte: lo utilizas también para pensar con algo más de profundidad, cuestionar tus primeras interpretaciones y conocerte mejor.
03 · ESCRIBIR CON MÁS INTENCIÓN
Cómo empezar a escribir de forma más consciente
No necesitas cambiar por completo la manera en la que utilizas tu diario. De hecho, puedes empezar escribiendo exactamente como lo haces ahora.
La diferencia consiste simplemente en introducir pequeñas pausas cuando una frase te llama la atención.
1
Escribe con normalidad
No intentes que todo lo que escribas sea profundo. Empieza contando aquello que necesitas contar.
2
Detente cuando algo destaque
Si una frase te sorprende, se repite o parece especialmente importante, vuelve a leerla antes de continuar.
3
Hazte una pregunta
No necesitas una lista complicada. Una sola pregunta puede ser suficiente para abrir una línea nueva de reflexión.
4
Continúa desde la respuesta
Lo interesante no es responder «correctamente», sino permitir que esa nueva pregunta te lleve un poco más allá de tu primera interpretación.
PREGUNTAS QUE PUEDEN AYUDARTE
- ¿Por qué me afecta tanto esto?
- ¿Qué es lo que realmente quiero?
- ¿Qué parte de lo que he escrito es un hecho y qué parte es mi interpretación?
- ¿Hay algo detrás de esta reacción que todavía no estoy viendo?
- ¿Qué podría hacer a partir de aquí que me beneficie sin perjudicar a nadie?
La diferencia puede parecer pequeña, pero cambia mucho la profundidad de lo que escribes. Veamos dos situaciones sencillas.
01
Después de una discusión
Puedes empezar escribiendo:
«Me molestó mucho lo que dijo».
Y después detenerte un momento:
«Lo que me molestó no fue solamente lo que dijo, sino la sensación de no sentirme escuchado».
La situación no ha cambiado. Lo que cambia es la profundidad con la que empiezas a comprender tu reacción.
02
Ante una decisión
Quizá escribas:
«No sé qué hacer con este trabajo».
Pero si sigues explorando puede aparecer algo más preciso:
«No sé si realmente quiero irme o si lo que me ocurre es que me da miedo cambiar».
Ahora ya no estás únicamente describiendo una duda. Has empezado a identificar qué puede haber detrás de ella.
No necesitas hacer este análisis con cada frase. Si conviertes todas tus entradas en un interrogatorio, escribir puede terminar resultando agotador. Basta con detenerte de vez en cuando en aquello que realmente parece importante.
04 · SIN EXIGIRTE PERFECCIÓN
No se trata de escribir bien, tenlo claro
Cuando aparece la idea de escribir de forma más consciente es fácil convertirla en una nueva exigencia. Como si ahora todas tus páginas tuvieran que ser profundas, claras y útiles.
No va por ahí.
Escribir conscientemente no significa escribir mejor. Significa simplemente estar un poco más presente mientras escribes.
Habrá días en los que llegues a una idea que no habías visto antes. Otros días solamente necesitarás desahogarte. Y habrá páginas que, al releerlas, no te parezcan especialmente importantes.
Tu diario no tiene que producir una revelación cada día. También tiene valor como espacio de expresión, memoria o simple compañía. La escritura reflexiva es una posibilidad más, no una obligación.
Lo importante es saber qué estás haciendo con ese espacio. Si únicamente quieres descargar lo que llevas dentro, está bien. Si buscas entender algo mejor, entonces quizá necesites detenerte, releer y empezar a hacer preguntas.
EN POCAS PALABRAS
- Escribir por sí solo no garantiza que comprendas mejor lo que te ocurre.
- Escribir libremente puede ayudarte a empezar y evitar el bloqueo.
- Escribir para desahogarte puede aliviar parte de la carga emocional.
- Escribir para entender implica detenerte, releer y hacerte preguntas.
- No necesitas analizar todo lo que escribes ni llegar siempre a una conclusión.
- La mejor forma de utilizar un diario depende de lo que necesites en cada momento.
Al final, un diario puede ser muchas cosas. Puede ser un lugar donde descargar un mal día, guardar una etapa de tu vida o intentar comprender una decisión que llevas semanas aplazando.
La diferencia está en utilizarlo con un poco de intención y recordar que, a veces, la frase más interesante no es la primera que escribes, sino la que aparece después de preguntarte por qué la has escrito.
PARA SEGUIR REFLEXIONANDO
Escribe con más intención
No necesitas encontrar siempre respuestas. A veces basta con escribir lo que piensas, volver sobre ello y hacerte una pregunta más antes de dar tu primera interpretación por definitiva.