¿Te has parado a pensar quién es realmente tu gente?

No siempre es quien más ves

Con los años vas conociendo a mucha gente. Algunas personas se quedan por cercanía, otras por costumbre, otras porque coinciden en tu día a día. Y sin darte cuenta, acabas asociando presencia con apoyo, frecuencia con vínculo, rutina con confianza.

Pero a veces llega un momento en el que te hace falta algo más que conversación. Te hace falta sostén. Y ahí aparece una diferencia que no se ve en los planes ni en los mensajes: quién está cuando la vida aprieta.

Lo curioso es que muchas veces esa persona no es la que más ves. Puede ser alguien a quien ves poco por trabajo, por distancia o por etapas, pero que cuando la necesitas responde. Y también puede ocurrir lo contrario: alguien muy presente, con quien compartes mucho, pero que todavía no ha tenido ocasión —o no ha sabido— acompañarte cuando algo pesa.

Por eso mirar quién es tu gente no va de reprochar. Va de ordenar. De dejar de pedirle profundidad a quien solo puede darte superficie. Y de valorar de verdad a quien quizá no está siempre, pero siempre aparece cuando importa.

Algunas señales de que una relación es más rutina que apoyo real:

  • Solo funciona cuando todo va bien.
  • Te sientes solo incluso estando acompañado.
  • Te cuesta pedir ayuda porque sientes que molestas.
  • Hay mucha presencia, pero poca escucha.
  • Te obliga a fingir que estás bien para que no se incomode.

No se trata de quedarte con pocas personas por orgullo. Se trata de saber con quién puedes contar, para no gastar tu energía esperando en el lugar equivocado.

La reflexión

“Si hoy no tuvieras dónde ir, ¿quién te acogería? Si te perdieras de madrugada, ¿quién iría a buscarte? Si cayeras enfermo, ¿quién estaría a tu lado sin prisas? Si necesitaras hablar de verdad, ¿quién te escucharía? Las relaciones no se miden por la cantidad de gente que te rodea ni por los planes, sino por quién está cuando más lo necesitas. A veces, menos es más.”

Practica el Journaling con el diario de preguntas

Ejemplo para escribir

Hoy he pensado en dos personas muy distintas de mi vida. A una de ellas la veo poco. Vivimos en ciudades diferentes y no hablamos todos los días, pero cada vez que la he necesitado ha estado. No pregunta demasiado, no intenta arreglar nada, simplemente responde y se queda. Y esa forma de estar se nota.

La otra persona, en cambio, está mucho más presente en mi día a día. Compartimos más tiempo, más conversaciones, más planes. Pero si soy sincero, todavía no hemos pasado juntos por un momento realmente difícil. No sé cómo reaccionaría si yo no estuviera bien, si necesitara silencio o apoyo sin explicarme demasiado.

Esto me ha hecho darme cuenta de algo importante: ver mucho a alguien no significa que sea quien más puede sostenerte. Y ver poco a alguien no significa que no lo sea. A veces lo que importa no es la frecuencia, sino la respuesta cuando llamas.

Hoy quiero escribir sobre esto. Sobre a quién recurro cuando me pasa algo, sobre en qué relaciones estoy poniendo expectativas que no se cumplen y sobre cómo cuidar mejor mi energía emocional. No para señalar a nadie, sino para entenderme mejor.

Si quieres, puedes escribir ahora tu propia versión de esta pregunta. ¿Te has parado a pensar quién es realmente tu gente?



Un regalo para ti

También puede interesarte

Deja una respuesta