Diarios

Hay algo bastante curioso en la forma en que vemos a las otras personas.

Cuando conocemos a alguien por primera vez, a veces lo primero que aparece no es la persona en sí, sino todo lo que creemos que la define. Su forma de pensar, sus creencias, su país, su profesión, incluso su situación económica.

Sin darnos cuenta, empezamos a mirar a través de esas capas, y poco a poco dejamos de ver a alguien simplemente como alguien.

La conversación cambia, la actitud cambia, incluso la forma en que escuchamos cambia. Porque cuando etiquetamos, la mente empieza a completar la historia antes de que la otra persona tenga tiempo de contar la suya.

Lo curioso es que muchas de esas divisiones no estaban ahí al principio. Las fuimos aprendiendo.


Las etiquetas y como influyen en como vemos a las personas

Si lo piensas bien, la mayoría de nosotros no nacimos pensando en categorías tan complejas. De niños, muchas de esas cosas apenas tenían importancia, las personas eran simplemente personas. Un compañero de juego, alguien con quien hablar, alguien con quien reírse.

Pero con los años empiezan a aparecer muchas capas, ideas, creencias, opiniones, bandos, posiciones, y poco a poco empezamos a mirar a los demás a través de esas ideas.

No siempre lo hacemos de forma consciente, a veces sucede de manera automática. Escuchamos una palabra, una postura, una creencia, y la mente completa el resto. Es como si dejáramos de escuchar a la persona y empezáramos a escuchar lo que creemos que representa.

Y en ese momento, algo cambia, la distancia aparece sin que nadie la haya pedido. No porque las personas sean necesariamente tan diferentes, sino porque las etiquetas empiezan a pesar más que la propia experiencia humana que todos compartimos.

La mayoría de las personas, al final, está intentando algo bastante parecido, vivir, resolver problemas, buscar tranquilidad o cuidar a los suyos entre otras cosas.

Encontrar un poco de sentido en medio de todo vamos.

Y sin embargo, una sola etiqueta, un prejuicio, es suficiente para olvidar todo eso.


Una pregunta de journaling para reflexionar sobre las etiquetas

A veces basta con cambiar ligeramente la perspectiva para ver las cosas de otra manera.

Por eso nos hacemos esta pregunta, para reflexionar y escribir sobre ella.

Antes de las ideas, las creencias o el dinero… ¿qué éramos?

Escribiendo en tu diario

Hoy me pasó algo que luego se me quedó dando vueltas en la cabeza.

Quedé con una amiga para cenar y llegó con alguien más. Nos presentó allí mismo, en el restaurante, mientras esperábamos la mesa y hablamos un poco, lo típico al conocer a alguien.

En un momento comentó una opinión política con la que no estaba muy de acuerdo. Y noté algo casi automático, mi mente empezó a hacerse una idea rápida de quién era esa persona.

Como si con esa frase ya bastara para sentenciarla como persona.

Pero la conversación siguió un poco más. Hablamos de cosas normales, del trabajo, de la ciudad, de algún viaje. Aun así, me di cuenta de que mi actitud ya no era la misma. Me noté más cerrada con ella, menos abierta a lo que decía, como si ese primer comentario ya hubiera marcado la forma en que la estaba viendo.

Más tarde, al llegar a casa, me quedé pensando en eso, y me di cuenta de que por una sola frase ya la había juzgado. Como si ese momento dijera más de ella de lo que realmente podía saber. Y me hizo preguntarme cuántas veces hacemos eso sin darnos cuenta.


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